Atentan contra Trump pero no lo
matan, y ya van tres intentos. También
se intenta que finalice la guerra en Irán pero no se consigue, y los de Ucrania
y Gaza tampoco puede decirse que sean conflictos felizmente superados… Creo que lo mejor que humildemente podemos
hacer es regalar al mundo una ración de nuestras tranquilizadoras y
pacificadoras ¡¡PILDORAS DE CINE!!
Creo que nunca hubiera ido al cine a ver esta
película si no fuera porque descubrí que en el reparto aparece el incombustible
Liam Neeson, aquí aceptando un rol
claramente secundario. Los protagonistas
son Joe Keery (“Stranger Things”) y Georgina
Campbell (“Los vigilantes”), que
interpretan a los empleados del turno de noche de una empresa de trasteros que,
sin comerlo ni beberlo, se ven envueltos en una invasión alienígena a base de
hongos, mohos y vómitos viscosos que se contagian con una facilidad
pasmosa. Sin ser totalmente desdeñable,
la película resulta como mucho simpática, y pienso que juega en su contra el
hecho de que tanto el guión como el texto original en forma de novela los firma
el errático David Koepp, alguien de
quien últimamente no sabes si puedes fiarte o no. La forma en la que Koepp plagia
descaradamente elementos fácilmente reconocibles de aquí y de allá (“Alien”, “La invasión de los ultracuerpos”, “El regreso de los muertos vivientes”, “Hombres de negro”…) debería haber aterrado al realizador Jonny Campbell, pero no, parece que el
muchacho se ha contagiado y se ha
limitado a filmar con ritmo y buen pulso.
Enternecedora, por cierto, la breve aparición de la venerable Vanessa Redgrave, que, no lo olvidemos,
fue la suegra de Liam Neeson hasta que éste enviudó de su hija Natasha Richardson.
Calificación: 6 (sobre 10)
Empieza a resultar poco creíble que alguien se
encapriche hasta la Eternidad de un crápula ya cincuentón como el asesino de plantas Eduardo Noriega (espero que me pilléis el chiste, y, si no, os doy
una pista: “no-riega”), pero ese es el fundamento de “La ahorcada”, el nuevo thriller
del asesino de féminas Miguel Angel Lamata (otro chiste malo, “la-mata”),
siendo Amaia Salamanca quien ejerce
de víctima en vida y verdugo post-mortem
del casquivano casanova. Lo cierto es
que la película empieza bastante mal, coqueteando peligrosamente con lo cutre y
lo ridículo, aunque he de confesar que poco a poco va ganando enteros y sólo le
pondría el “pero” de un último plano que echa por tierra los logros de su
tercer acto. Eso sí, estupenda
interpretación de la señora Salamanca, impone de verdad.
Calificación: 6 (sobre 10)
Hacía años, si no décadas, que ni oía hablar y
prácticamente ni pensaba en Gus Van Sant,
el director de “Mi Idaho privado” o “El indomable Will Hunting”, ya
septuagenario pero, al parecer, aún en activo.
Su última película se titula originalmente “Dead Man’s Wire”, “El cable
del hombre muerto”, pero al traductor
español (el señor que traduce los títulos de las películas) le ha dado por
rebautizarla con otra denominación en la lengua de Shakespeare, “Prime Crime”, que vendría a significar “Crimen en horario de máxima audiencia”). Lo del título me resulta tan rocambolesco que
lo demás casi no me interesa, y es que, si bien es cierto que la película está
muy bien filmada e interpretada, tiene un ritmo tan lento que se hace un pelín
aburrida. Eso sí, hay que descubrirse
ante los responsables de la fotografía, el diseño de producción y vestuario y
la música, que saben recrear a las mil maravillas los años setenta. Protagoniza un Bill Skarsgard empeñado en que puede hacer cualquier tipo de papel (y
parece que quiere hacerlos todos antes de cumplir los cuarenta) y le secundan
entre otros el insaciable Colman Domingo,
un escandalosamente desaprovechado Al
Pacino y un Cary Elwes que, como
aquí además es productor, se permite ser camaleónico y sale con un look tan
diferente a su aspecto habitual que, si no sabes que aparece en el film,
probablemente no lo reconocerás.
Calificación: 6,5 (sobre 10)
“SHELTER, EL PROTECTOR”
El señor que traduce los títulos de las películas
en España se ha vuelto a lucir con “Shelter”,
a la que, incapaz de rebautizarla simplemente como “El refugio”, ha optado por subtitularla “El protector”, una denominación
que ya ostentan un número incontable de films en nuestro país e incluso otros
dos del mismo protagonista, Jason
Statham. La película la vi hace ya
unas semanas y la he olvidado tan rápido que lo más que recuerdo es que nos
obligaron a cambiar de sala porque se veía tan oscura que pensaron que algo se
había estropeado (en la nueva sala las cosas no mejoraron mucho, la verdad). En fin, se trata de una más del amigo Statham,
sólo que con bastante menos acción y un pretendido cuidado en la estética que,
ya veis, indujo al pobre proyeccionista del cine a pensar que no sólo le
faltaban mamporros, sino también algo de luz.
Calificación: 5 (sobre 10)

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